Cuánto consume un radiador eléctrico, en kWh y en euros
Empecemos por lo fácil, porque esta parte es aritmética de primaria. Un radiador eléctrico consume exactamente su potencia. Un aparato de 1.500 W encendido una hora consume 1,5 kWh. No hay letra pequeña.
Lo que despista es que un radiador con termostato no está encendido todo el rato. Calienta hasta llegar a la temperatura que le has pedido, se apaga, la habitación se enfría un poco y vuelve a arrancar. En una vivienda con un aislamiento razonable, y una vez alcanzada la temperatura, el aparato acaba funcionando en torno al 50-60 % del tiempo. Ese detalle cambia la factura más que la marca del radiador.
Ese 50-60 % es una estimación propia de Tarifa Luz Hoy que usamos como escenario de referencia en todos los cálculos de este artículo, no un dato oficial. El porcentaje real depende del aislamiento de tu casa, de la temperatura exterior y de cuántos grados le pidas al termostato: en una vivienda mal aislada o en pleno enero puede acercarse al 100 %.
| Potencia | Consumo por hora encendido | Coste por hora (a 0,15 €/kWh) |
|---|---|---|
| 1.000 W (habitación pequeña) | 1,0 kWh | 0,15 € |
| 1.500 W (dormitorio estándar) | 1,5 kWh | 0,23 € |
| 2.000 W (salón) | 2,0 kWh | 0,30 € |
Consumo a plena potencia. El precio de 0,15 €/kWh es una referencia media del PVPC incluyendo peajes e impuestos; el dato oficial hora a hora lo publica Red Eléctrica en e·sios.
Ahora llevemos eso a un mes real. Un radiador de 1.500 W en el dormitorio, encendido 5 horas al día durante los 30 días de un mes de invierno:
| Cómo lo usas | Consumo al mes | Coste al mes |
|---|---|---|
| Con termostato bien ajustado (funciona ~60 % del tiempo) | 135 kWh | 20 € |
| Sin termostato o al máximo (funciona el 100 % del tiempo) | 225 kWh | 34 € |
Catorce euros al mes de diferencia por un solo radiador, y solo por dejar que el termostato haga su trabajo. En una casa con tres, son más de 40 € al mes. Guarda ese número, porque volveremos a él cuando hablemos de la pegatina de «bajo consumo».
El mito del radiador «de bajo consumo»
Aquí es donde este artículo se separa de casi todo lo que vas a leer sobre el tema. Vamos con física de tercero de la ESO y un reglamento europeo.
Todos los radiadores eléctricos calientan igual: haciendo pasar corriente por una resistencia. Eso se llama efecto Joule, y tiene una propiedad incómoda para el marketing: convierte el 100 % de la electricidad en calor. Siempre. En un radiador de aceite de 40 €, en un emisor térmico de cerámica de 400 € y en el calefactor cutre del baño.
Dicho de otra forma: ninguno puede ser más eficiente que otro, porque todos ya están en el máximo posible. No existe el 110 %. Un radiador que consumiese la mitad para dar el mismo calor violaría el principio de conservación de la energía, y eso no lo arregla ni el departamento de marketing más creativo.
Y esto no es una opinión: está en la normativa. El Reglamento (UE) 2015/1188, que regula el ecodiseño de los aparatos de calefacción local, fija en su anexo II, punto 1.a) la eficiencia mínima que debe cumplir cualquier aparato que se venda en la Unión Europea desde el 1 de enero de 2018:
| Tipo de aparato | Eficiencia estacional (ηs) mínima exigida |
|---|---|
| Radiador o emisor eléctrico fijo (más de 250 W) | 38 % |
| Radiador eléctrico portátil | 36 % |
| Acumulador eléctrico | 38,5 % |
| Aparato fijo de 250 W o menos (un toallero, por ejemplo) | 34 % |
Un 38 % suena fatal hasta que entiendes de dónde sale. El reglamento no mide la electricidad que entra en tu casa, sino la energía primaria que hizo falta para generarla, y para eso divide entre un coeficiente de conversión fijado en CC = 2,5. Haz la cuenta: 100 % ÷ 2,5 = 40 %. Ese 40 % es el techo teórico de cualquier aparato de resistencia eléctrica del mercado.
Entonces, ¿de dónde salen los puntitos extra de las etiquetas caras? Del control, no del calor. El mismo reglamento reconoce mejoras en la eficiencia declarada según cómo regule el aparato la temperatura: un 6 % por termostato mecánico, un 7 % por termostato electrónico, un 8 % si añade programación diaria y un 9 % con programación semanal.
Cuidado con leer mal esos porcentajes: no son más calor por cada kWh, eso sigue siendo imposible. Son el ahorro que la norma da por supuesto cuando un aparato evita estar encendido de más. La física no cambia; lo que cambia es el número de horas que la resistencia está trabajando.
Y ahí está la tesis de todo este artículo: lo que te ahorra dinero no es el material del radiador, es su cerebro. Un radiador de aceite barato con un buen programador semanal gasta menos que un emisor de diseño puesto a saco.
Aceite, emisor, convector, halógeno: ¿cambia algo?
Si todos consumen lo mismo por kWh, la pregunta correcta no es «cuál gasta menos», sino «cuál se adapta mejor a cómo uso yo la habitación». Ahí sí hay diferencias reales, y tienen que ver con la inercia: cuánto tardan en calentar y cuánto calor siguen soltando cuando se apagan.
| Tipo | Potencia típica | Cómo se comporta | Para qué es bueno |
|---|---|---|---|
| Radiador de aceite | 1.000 – 2.500 W | Tarda en calentar, pero sigue dando calor tras apagarse | Estar muchas horas en la misma habitación |
| Emisor térmico (seco o fluido) | 500 – 1.500 W | Inercia media y buenos termostatos de serie | Uso diario programado en dormitorios |
| Convector | 1.000 – 2.000 W | Calienta rápido, se enfría igual de rápido | Golpes cortos de calor puntuales |
| Halógeno o cuarzo | 400 – 1.200 W | Calienta cuerpos, no el aire; efecto inmediato | Calentarte tú, no la habitación |
| Acumulador | 1.500 – 3.600 W | Carga por la noche y suelta calor durante el día | Aprovechar las horas baratas del PVPC |
Fíjate en la última fila, porque es la única que juega en otra liga. El acumulador no es más eficiente que los demás —también está en ese 38,5 % del reglamento—, pero es el único que puede desacoplar el momento en que compras la energía del momento en que la usas. Y en una tarifa donde el precio cambia cada hora, eso vale mucho dinero. Vamos con ello.
El problema de la calefacción: se usa en las horas caras
Con la lavadora todo es fácil: pulsas «inicio diferido» y se lava sola a las tres de la mañana. Con la calefacción no, porque a las tres de la mañana lo que quieres es estar tapado, no calentar el salón vacío.
Y ahí está la trampa: la calefacción se usa justo cuando la luz está más cara. Con tarifa PVPC el precio cambia cada hora, y en invierno los picos caen de 7:00 a 9:00 de la mañana y, sobre todo, entre las 18:00 y las 22:00, que es exactamente cuando llegas a casa y enciendes todo.
| Franja de invierno | Precio orientativo | Una hora de radiador de 1.500 W | 3 h al día durante un mes |
|---|---|---|---|
| Madrugada (00:00 – 07:00) | ~0,08 €/kWh | 0,12 € | 11 € |
| Mediodía (13:00 – 17:00) | ~0,12 €/kWh | 0,18 € | 16 € |
| Llano | ~0,15 €/kWh | 0,23 € | 20 € |
| Punta de tarde (18:00 – 22:00) | ~0,22 €/kWh | 0,33 € | 30 € |
Precios orientativos por franja: el PVPC cambia cada hora y cada día, y en invierno el tramo del mediodía es bastante menos barato que en verano porque hay menos horas de sol. Consulta el dato real en las horas baratas de luz de hoy. Los totales mensuales están calculados sin redondear los pasos intermedios, así que si repites la cuenta con la cifra por hora ya redondeada te saldrán unos céntimos de diferencia.
La misma hora de radiador cuesta casi el triple a las ocho de la tarde que a las cuatro de la madrugada. Como no puedes mudar tu vida a la madrugada, la jugada es otra: mover el calor, no las horas. Tres formas de hacerlo, de menos a más inversión:
- Precalienta antes del pico. Si sueles encender a las 19:00, programa el radiador para que arranque a las 17:00 y se apague a las 19:30. La habitación llega caliente al tramo caro y solo necesita mantenimiento, no arranque. Un arranque en frío es lo que más consume.
- Aprovecha la inercia. Apaga entre 20 y 30 minutos antes de irte a dormir o de salir de la habitación. Un radiador de aceite sigue soltando calor un buen rato después de apagarse: son minutos de calor que ya has pagado.
- Acumula de madrugada. Si tu casa es eléctrica al 100 % y usas mucha calefacción, un acumulador que cargue entre las 00:00 y las 7:00 compra la energía al precio más bajo del día y la suelta por la mañana. Es la versión doméstica de llenar el depósito cuando la gasolina está barata.
La única excepción real: la bomba de calor
Después de tanta mala noticia, aquí está la buena. Sí existe una calefacción eléctrica que rompe el techo del 40 %, y probablemente ya la tengas colgada en el salón: el aire acondicionado.
La trampa está en que una bomba de calor no fabrica calor: lo transporta. Coge el calor que hay en el aire de la calle (sí, incluso a 5 °C hay calor de sobra) y lo mete dentro de tu casa. Como mover algo cuesta mucho menos que crearlo, por cada kWh de electricidad que consume entrega entre 3,5 y 4,5 kWh de calor. Ese número es el SCOP, y viene en la etiqueta.
La diferencia en la factura no es sutil. Para calentar la misma habitación durante un invierno de cinco meses:
| Sistema | Calor entregado | Electricidad consumida | Coste (a 0,15 €/kWh) |
|---|---|---|---|
| Radiador eléctrico de 1.500 W | 675 kWh | 675 kWh | 101 € |
| Split en modo calor (SCOP 4) | 675 kWh | 169 kWh | 25 € |
Cálculo para 1.500 W funcionando 5 h al día al 60 % del tiempo durante 150 días. El mismo calor útil en ambos casos.
76 € de diferencia por habitación y por invierno, con una máquina que en muchas casas ya está instalada y criando polvo desde septiembre. Si tienes aire acondicionado con bomba de calor —la inmensa mayoría de los splits vendidos en España la llevan—, úsalo en invierno. Es literalmente pulsar el botón del solecito en vez del copo de nieve.
Ahora la letra pequeña, que también toca contarla:
- El SCOP baja cuando hace mucho frío fuera. Por debajo de 0 °C el equipo pierde rendimiento y gasta parte de la energía en descongelar la unidad exterior. En Teruel en enero la ventaja se estrecha; en Valencia se mantiene casi intacta.
- Calienta el aire de una estancia, no la casa entera. Para el pasillo y el baño te seguirá haciendo falta otra cosa.
- Reparte el aire por arriba, que es donde el calor ya tiende a subir. Orienta las lamas hacia abajo en modo calor: es el ajuste que más nota la gente y el que casi nadie toca.
Si quieres afinar el gasto de tu equipo, en la guía de consumo del aire acondicionado tienes la calculadora de coste por hora con los precios reales de hoy.
Calcula lo que te cuesta a ti
Mete la potencia de tu radiador y las horas que lo tienes encendido y te decimos cuánto te cuesta al mes con los precios reales del PVPC. Gratis y sin registro.
Abrir la calculadora de consumoEl error caro: la potencia contratada
Hay una factura oculta en la calefacción eléctrica que no aparece en ningún artículo de «cuánto consume» y que sin embargo te la cobran los doce meses del año, incluido agosto.
Dos radiadores de 2.000 W son 4 kW funcionando a la vez. Súmales el frigorífico, la vitrocerámica a media potencia y el horno un domingo, y te plantas en 6 o 7 kW. Si tienes contratados 3,45 kW —lo habitual en un piso—, salta el interruptor y te quedas a oscuras con el cordero a medio hacer.
La tentación entonces es subir la potencia contratada. Cuidado, porque el término de potencia se paga todos los días del año, uses o no la calefacción. Subir de 3,45 a 5,75 kW puede suponer del orden de 50 a 70 € más al año, y en junio esa potencia extra no te está dando absolutamente nada.
Seis pasos para gastar menos este invierno
Ninguno cuesta dinero salvo el último, y están ordenados por lo que te van a devolver:
- Baja el termostato a 20-21 °C y no lo toques más. El RITE usa 21-23 °C como condición interior de diseño para viviendas, y cada grado de más encarece la calefacción en torno a un 7 %. Ojo con un bulo extendido: el límite de 19 °C que oíste en las noticias aplica a edificios de uso administrativo, comercial y de pública concurrencia, no a tu casa. En tu vivienda no hay temperatura obligatoria; la hay recomendada, que es distinto.
- Programa, no improvises. Aquí está el dinero de verdad: los 14 € al mes por radiador que vimos al principio. Si tu aparato no tiene programador, un enchufe programable cuesta unos 15 € y se amortiza en el primer mes.
- Precalienta antes de la punta de las 18:00. Llegar caliente al tramo caro cuesta bastante menos que arrancar dentro de él.
- Calienta solo donde estás. Cierra las puertas de las habitaciones vacías. Calentar el pasillo es el equivalente térmico a dejar el grifo abierto.
- Tapa las fugas antes de subir la potencia. Burletes en puertas, bajar persianas al anochecer y una alfombra en suelos fríos hacen más por tu factura que cambiar de radiador. El calor que se escapa por una rendija lo has pagado igual.
- Si tienes bomba de calor, úsala. El paso que más ahorra de la lista, y consiste en apretar un botón distinto del mando.
Y una nota final sobre hábitos: el patrón se repite en toda la casa. Como ya vimos con el consumo de la secadora, cambiar cómo usas el aparato casi siempre rinde más que cambiar el aparato. Tienes más ideas en la guía para ahorrar luz.
Qué calefacción te conviene según tu caso
Como «cuál gasta menos» ya sabemos que no es la pregunta correcta, aquí va la útil: qué encaja con tu situación.
| Tu situación | Lo que te conviene | Por qué |
|---|---|---|
| Tienes aire acondicionado con bomba de calor | Úsalo en modo calor | Gasta 3-4 veces menos para el mismo calor. Coste: 0 € |
| Pasas muchas horas en la misma habitación | Radiador de aceite o emisor con programador | La inercia mantiene el calor entre ciclos del termostato |
| Necesitas calor 20 minutos y te vas | Convector o halógeno | Calientan al instante; la inercia aquí no aporta nada |
| Casa 100 % eléctrica con mucho uso diario | Acumulador cargando de madrugada | Compra la energía en el tramo más barato del PVPC |
| Vas a reformar y usas calefacción a diario | Aerotermia | El menor coste por kWh de calor, con inversión inicial alta |
| Buscas «el radiador de bajo consumo» | Ahórrate el sobrecoste | La norma UE deja cuatro puntos porcentuales de margen como mucho |
Resumen
- Un radiador eléctrico consume exactamente su potencia: 1,5 kWh por hora uno de 1.500 W, unos 0,23 € la hora a 0,15 €/kWh.
- Al mes, con 5 h al día: 20 € con el termostato bien ajustado y 34 € sin él. Catorce euros de diferencia por aparato.
- Los radiadores «de bajo consumo» no existen: todos convierten el 100 % de la electricidad en calor y el Reglamento (UE) 2015/1188 les exige entre un 36 % y un 38,5 % frente a un techo físico del 40 %, así que entre modelos hay cuatro puntos de margen como mucho.
- Lo que de verdad diferencia a un aparato de otro es el control: la propia norma bonifica hasta un 9 % por programación semanal.
- La calefacción se usa en las horas caras. La misma hora cuesta casi el triple a las 20:00 que de madrugada: precalienta antes del pico y aprovecha la inercia.
- La única excepción real es la bomba de calor: con SCOP 4 gasta unos 76 € menos por habitación y por invierno que un radiador.
- Antes de subir la potencia contratada, escalona los aparatos: el término de potencia se paga los 365 días del año.
Así que ya sabes qué hacer la próxima vez que veas la pegatina de «bajo consumo» en la tienda: mírala con cariño, déjala en la estantería y gástate quince euros en un enchufe programable. Tu factura de enero notará mucho más lo segundo. Y si en casa tienes un aire acondicionado, ve buscando el botón del sol en el mando, que lleva desde septiembre esperando su momento.